No podemos entender ni el origen ni el porqué del universo y
buscamos un creador como explicación, aunque esto nos devuelva al mismo enigma
de partida, pues queda entonces por aclarar el origen y el porqué del creador.
Para resolver ese pequeño contratiempo sin importancia los creyentes aseguran
que al creador no lo creó nadie, que allí estuvo siempre, y así zanjan el
problema. Lo único cierto es que el universo es un misterio inconmensurable del
que todavía no hemos podido ni tan siquiera rasgar el envoltorio de sus
secretos. Y es tanto el miedo, la angustia y la zozobra que nos produce el no
comprenderlo, que desde los albores de la humanidad hemos necesitado forjar una
respuesta a medida de nuestra corta capacidad de discernimiento. Dioses con
ojos, dioses con barba, dioses de múltiples brazos, dioses desnudos y vestidos,
dioses de ojos redondos y rasgados. Dioses negros. Dioses blancos. Dios es toda
la respuesta que nuestras pequeñas mentes han sido capaces de encontrar para
explicar lo inexplicable. Dios no es otra cosa que nuestra pobre e infantil
solución a un problema irresoluble. Dios no nos necesita, pero nosotros sí lo
necesitamos a él, y es por ello que hace mucho, muchísimo tiempo, que el hombre
decidió crear a Dios a su imagen y semejanza, y no al revés.
jueves, 4 de septiembre de 2014
A nuestra imagen y semejanza
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lunes, 4 de noviembre de 2013
Erasmus 0 - Gobierno 0
Publica el diario El País un artículo sobre la supresión de las
ayudas a miles de estudiantes Erasmus a mitad de curso, y como ejemplo de lo
cara que está la vida en Dinamarca un universitario español se queja de que la cerveza allí cueste
20 euros. Vale ¿Y los libros de texto? porque no me extrañaría nada que el
material escolar fuese más barato en los países nórdicos que en España. Aquí,
ya se sabe, es más barato emborracharse que estudiar. Realmente aleccionador
que un estudiante de Erasmus mida el coste de la vida en otro país por el
precio de las cervezas. Habla el artículo del prestigio y el éxito del
programa Erasmus. Exitoso sin duda lo es, a juzgar por las decenas de miles de estudiantes que se emborrachan en un país diferente al suyo. Lo de prestigioso me voy a permitir ponerlo
en duda. Yo vivo en Granada, cuya Universidad es la que mayor número de Erasmus
acoge en España, y puedo asegurar que el nivel de la mayoría de ellos solo
alcanza para pronunciar medianamente bien las palabras fiesta, tapas y
botellón. Solo les falta aprender a decir “un poquito de por favor” y ya podrían pasar totalmente desapercibidos entre nosotros como nativos. Sí, realmente muy
prestigioso.
Claro que tal vez no sea del todo acertado ponerme a criticar el programa Erasmus justo cuando el ministerio que dirige el infando Wert planea dejar tirados a miles de estudiantes. Temo que podría dar lugar a algún malentendido y por eso quiero dejar mi punto de vista claro. Quitar las ayudas en mitad del curso me parece una auténtica canallada. Las familias contaban con ese dinero cuando decidieron enviar a sus hijos a estudiar al extranjero. De haber sabido que se las iban a quitar tal vez su decisión habría sido otra. El gobierno tiene la obligación moral, y yo diría que hasta legal (suponiendo que las palabras legalidad y moralidad aún signifiquen algo en este país) de cumplir con aquello a lo que se comprometió. Si quieren quitar o reducir las ayudas que lo hagan a partir del curso que viene, no en mitad de este.
Dicho esto, opino que el programa Erasmus es sobre el papel un gran proyecto que tiene como finalidad formar y preparar a los jóvenes para un mundo global y multicultural. En la práctica, lamentablemente, se ha convertido en una suerte de agencia de viajes que, con cargo a los presupuestos generales del estado y a las maltrechas economías familiares, financia vacaciones en el extranjero para chavales que, en la mayoría de los casos y por supuesto con honrosas excepciones, solo están preocupados por el precio de la cerveza en el país de destino. En las llamadas “Ciudades Erasmus” sabemos bien que hay más estudiantes extranjeros en las discotecas, bares y macrofiestas del centro que en las aulas y bibliotecas de la facultad.
Resumiendo: Erasmus 0 – Gobierno 0 (Todos supensos)
Claro que tal vez no sea del todo acertado ponerme a criticar el programa Erasmus justo cuando el ministerio que dirige el infando Wert planea dejar tirados a miles de estudiantes. Temo que podría dar lugar a algún malentendido y por eso quiero dejar mi punto de vista claro. Quitar las ayudas en mitad del curso me parece una auténtica canallada. Las familias contaban con ese dinero cuando decidieron enviar a sus hijos a estudiar al extranjero. De haber sabido que se las iban a quitar tal vez su decisión habría sido otra. El gobierno tiene la obligación moral, y yo diría que hasta legal (suponiendo que las palabras legalidad y moralidad aún signifiquen algo en este país) de cumplir con aquello a lo que se comprometió. Si quieren quitar o reducir las ayudas que lo hagan a partir del curso que viene, no en mitad de este.
Dicho esto, opino que el programa Erasmus es sobre el papel un gran proyecto que tiene como finalidad formar y preparar a los jóvenes para un mundo global y multicultural. En la práctica, lamentablemente, se ha convertido en una suerte de agencia de viajes que, con cargo a los presupuestos generales del estado y a las maltrechas economías familiares, financia vacaciones en el extranjero para chavales que, en la mayoría de los casos y por supuesto con honrosas excepciones, solo están preocupados por el precio de la cerveza en el país de destino. En las llamadas “Ciudades Erasmus” sabemos bien que hay más estudiantes extranjeros en las discotecas, bares y macrofiestas del centro que en las aulas y bibliotecas de la facultad.
Resumiendo: Erasmus 0 – Gobierno 0 (Todos supensos)
domingo, 4 de agosto de 2013
FMI: 10% de humanidad y 90% de desvergüenza
¿Qué es y
a quien representa el Fondo Monetario Internacional? A juzgar por sus mágicas
fórmulas para salir de la crisis, el FMI es el bufete de abogados de la patronal.
Sus esbirros. Sus adalides. Su más reciente ocurrencia es que en España los
sueldos deben reducirse un 10% para que se pueda crear empleo. Y yo me pregunto
¿Por qué no les piden a los verdaderos culpables de esta tragedia que reduzcan en un 10% sus
beneficios?
Hace tan
solo tres días se podía leer en El País que el BBVA había duplicado sus
ganancias en 2013. Y un día antes, que el Santander había obtenido en el primer
semestre de este año más que en todo 2012, noticia esta que coincidía con otra, más
sangrante aún, según la cual el estado español daba por perdidas la mayoría de
las ayudas a la banca.
El estado
español, por si alguno todavía no ha caído en la cuenta de ello, no son el Rey,
ni Rajoy, ni la señora Cospedal, ni el PP, ni los ministros, ni el parlamento. Somos
todos nosotros, los ciudadanos, ustedes que leen esto y yo. Con nuestro dinero,
pero sin nuestro consentimiento, se han reflotado empresas privadas que ahora
obtienen pingües beneficios de los que ni ustedes ni yo percibiremos un
céntimo. Y ahora, para que se dignen a crear puestos de trabajo, el FMI aconseja que se rebajen los
salarios de los trabajadores, mientras sus ejecutivos siguen cobrando millones de
euros anuales, el IBEX festeja que las firmas cotizadas ganaron un 59,3% más en el primer trimestre de este año y los especuladores como siempre continúan llenándose los bolsillos.
El Fondo
Monetario Internacional no cree que los responsables de esta
agonía deban reducir un poco, siquiera un poquito, sus indecentes beneficios
¡No! Lo que la señora Lagarde opina es que nosotros, españolitos, vagos,
insolidarios, tramposos, festeros, borrachos y despilfarradores a más no poder,
ganamos mucho, demasiado, y no dejamos margen suficiente a nuestros empleadores
para que puedan seguir forrándose como hasta ahora han venido haciendo.
Sinceramente,
qué difícil resulta ser correcto y escribir con educación ante una noticia así.
Uno tiene que hacer un esfuerzo de contención enorme y morderse la lengua hasta
sangrar para no cagarse en la puta madre que los parió.
¡Perdón!
No he podido evitarlo. Haré lo posible para que no vuelva a ocurrir.
jueves, 1 de agosto de 2013
Todos menos él
Acusa el presidente del gobierno al líder de la oposición de
vivir más pendiente del extesorero del PP que él mismo. Me pregunto si, al
hacer tal afirmación, al señor Rajoy no se le ha pasado por la cabeza que ese,
precisamente ese, es el gran problema. No el problema del PSOE, ni de
Rubalcaba, sino el problema de España y de nosotros, sus ciudadanos. Parece que
en este país todos, excepto él, vivamos sobresaltados, preocupados y pendientes
de Bárcenas.
Rajoy, como siempre, se remite a lo que digan los tribunales y una vez más corrobora que el concepto de responsabilidad política es totalmente inexistente en España. Un dirigente del PP afirmó en cierta ocasión, parafraseando a Plutarco, que los políticos no sólo deben ser honestos, sino parecerlo. A los españoles nuestros dirigentes no solamente han dejado de parecernos honestos, es que nos han dado motivos más que suficientes para que sospechemos que no lo son y que, lo que es aún peor, nos toman por imbéciles cuando salen a la palestra para hablar de despidos simulados, de indemnizaciones diferidas y de tramas organizadas contra el PP.
Dicen primero que no, luego que no sé, luego que sí y finalmente que ya se verá y que lo que diga el juez. Y mientras tanto de su sillón que nadie les mueva. Pero los jueces no están para poner o quitar gobiernos, están para meter en la cárcel a los delincuentes. En democracia, los gobiernos los ponemos y los quitamos los ciudadanos. Es verdad que fueron votados hace 20 meses. Pero del mismo modo que el señor Rajoy ha admitido hoy ante el Congreso que se equivocó al confiar en Bárcenas, la inmensa mayoría de los españoles estamos más que convencidos ahora de que nos equivocamos al darle nuestra confianza y la mayoría absoluta a un partido que ha demostrado parecer todo menos limpio. Y, sinceramente, estamos agotados, y no queremos tener que esperar a que un juez nos diga si tenemos o no tenemos razón, porque deseamos y nos merecemos un gobierno que parezca honrado, además de serlo.
Rajoy, como siempre, se remite a lo que digan los tribunales y una vez más corrobora que el concepto de responsabilidad política es totalmente inexistente en España. Un dirigente del PP afirmó en cierta ocasión, parafraseando a Plutarco, que los políticos no sólo deben ser honestos, sino parecerlo. A los españoles nuestros dirigentes no solamente han dejado de parecernos honestos, es que nos han dado motivos más que suficientes para que sospechemos que no lo son y que, lo que es aún peor, nos toman por imbéciles cuando salen a la palestra para hablar de despidos simulados, de indemnizaciones diferidas y de tramas organizadas contra el PP.
Dicen primero que no, luego que no sé, luego que sí y finalmente que ya se verá y que lo que diga el juez. Y mientras tanto de su sillón que nadie les mueva. Pero los jueces no están para poner o quitar gobiernos, están para meter en la cárcel a los delincuentes. En democracia, los gobiernos los ponemos y los quitamos los ciudadanos. Es verdad que fueron votados hace 20 meses. Pero del mismo modo que el señor Rajoy ha admitido hoy ante el Congreso que se equivocó al confiar en Bárcenas, la inmensa mayoría de los españoles estamos más que convencidos ahora de que nos equivocamos al darle nuestra confianza y la mayoría absoluta a un partido que ha demostrado parecer todo menos limpio. Y, sinceramente, estamos agotados, y no queremos tener que esperar a que un juez nos diga si tenemos o no tenemos razón, porque deseamos y nos merecemos un gobierno que parezca honrado, además de serlo.
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